CARTA DE DESPEDIDA PARA UN ADIOS INVOLUNTARIO

Hemos quedado tan chicos
esperando que dejen de sonar las sonajeros,
levantando chupetes del suelo,
comprando perros, armando juegos...
Hemos llegado a ser infinitos
cuando las piernas sin músculos
corrían a su lado con solo hueso
Hemos hecho artesanía
plástica del alma
diccionario y gobierno.
Nos hemos amado
y del amor nació el dueño
de las ilusiones y de los sueños.
Hemos quedado tan chicos
y nuestro niño tan hombre, tan entero,
lo saludamos desde la ventana
huir con sus niños a otro pueblo.
Carta que le escribe un amigo a su mujer un día después de que su hijo se fuera de Argentina con su familia y sus ropas a buscar suerte luego de pasar de gerente a desempleado un 1 de Mayo de 2002.


